En un ataque de tranquilidad y relajación veraniegas decidí empezar a ver la serie británica "Utopía". La sorpresa fue mayúscula y el impacto del primer episodio me obligó a devorar los cinco restantes sin solución de continuidad. Con una ordenada estética pop plagada de simetrías visuales y colores que hubiera firmado el mismísimo Roy Lichtenstein, "Utopía" nos cuenta la persecución a la que involuntariamente se ven sometidos un grupo de marginales cuyo nexo de unión es su pasión por la novela gráfica de un iluminado que, al parecer, contiene un mensaje cifrado. Sin ser baladí, lo de menos es la conspiración que nos presenta esta trama argumental que no es ajena a la corriente apocalíptica que ahora está tan de moda y que pretende obligarnos a reflexionar sobre ciertos asuntos. Lo que verdaderamente engancha es el ritmo de la serie con algunos giros sorprendentes y un tempo que recuerdan al David Lynch de Twin Peaks, la caracterización de unos personajes que bien podrían haber sido fruto de la mente de los Coen, el deleite en la construcción de ciertas escenas inspiradas en el maestro Tarantino o la psicodelia musical, todo lo cual te deja hipnotizado ante el televisor durante las cinco horas de duración de la serie.
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martes, 6 de agosto de 2013
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